De la idea a la emoción en la obra
ARQUITECTURA De la idea, a la emoción en la obra. 10.3.2006
Cuando se inicia el proyecto de un edificio, la IDEA nos bambolea de un lado hacia otro, abriéndonos posibilidades que en unos casos rechazamos sin más, y en otras, nos dejamos deslizar por ellas, sin saber a dónde llegar, nos mecemos en un baño de imaginación.
La IDEA es algo indefinido, informe, sutil que tratamos de concretar y formalizar sin saber bien en qué, sabiendo mejor lo que no, que lo que sí queremos; es un momento del proceso hacia la obra terminada en el que nos sugestionamos acariciando con el lápiz o la pluma situaciones, la mayoría de las veces encerradas en un callejón sin salida, del que siempre se sale cambiando de dirección, aunque con un equipaje mental mejor preparado que el aportado al entrar, porque al proyectar lo que hacemos es indagar sobre algo mediante el dibujo, aprovechando incluir un determinado programa funcional.
Cuando la idea se concreta y se formaliza, se convierte en un cedazo a través del cual nos permite pasar a otras ideas complementarias que ayudan a la comprensión de la primera. Se estructura y jerarquiza la IDEA por decirlo así. Se inicia el proceso de construcción, aunque de momento sólo mental.
Y llega el momento de la construcción de la IDEA, de la obra en sí, con el replanteo general de pilares y zapatas, para iniciar la excavación. Es ilusionante. Sin embargo, cuando se ha de aportar el plano de replanteo de coronación de pilares, en determinados edificios de volumetría específica, la cosa cambia, porque has de asumir de golpe toda la volumetría proyectada, cuando aún estás pensando en cómo se asienta el edificio en el solar.
Poco a poco, levantamos una volumetría con apariencia de maqueta 1/1 que nos hace descubrir rincones, entrada de luces, texturas, y dimensiones, no pensadas ni imaginadas. Son las soñadas, sí, pero sin los accesorios de carpintería, ni los revestimientos que más adelante pondremos en otro lento proceso de acabados, hasta poder abrir la puerta principal que nos conduce hacia los espacios listos para ser usados. Hemos terminado la obra. Hemos cumplido con las previsiones de tiempo y coste. Podríamos haber cambiado esto o aquello, pero esa experiencia queda para la siguiente.
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